sábado, 9 de agosto de 2008

Estreno: "WALL-E" (Andrew Stanton, 2008)

Si hubiera que buscar unas referencias cinematográficas para esta última maravilla que nos regala PIXAR no habría que limitarse con buscar en el cine de ciencia ficción de los últimos años, ni siquiera en las creaciones de la propia PIXAR o de Disney, porque las raices y la esencia de WALL-E están en Chaplin, en Keaton, en el Cine como vehículo para contar historias de forma visual, en el que lo sonoro es un mero accesorio.

Y es que los primero 30 minutos de la película, en los que no aparece un sólo diálogo y durante los que asistimos al día a día de un robot, el último sobre la tierra, cuya rutina se ve alterada por una inesperada visita, podrían contarse como los mejores de la historia del cine de animación. Pero cuando aparece el primer diálogo, reducido a apenas tres palabras, la película no hace sino crecer en emotividad. Hasta aquí, WALL-E es una obra maestra.

La película se rompe por la mitad y lo que en la primera parte era un ejercicio de expresividad gestual, ternura y economía de recursos narativos, en la segunda se transforma en una aventura llena de acción más propia de la casa, más convencional pero aún así llena de buenos momentos.

Así, el baile en el espacio o el batallón de robots psicóticos son detalles que nos deja una segunda parte más efectista, en la que (por primera vez en una película de PIXAR) aparecen imágenes de acción real, y que a su vez constituye una feroz crítica a la sociedad de consumo, al capitalismo, al inmovilismo, a la cada vez más peligrosa "cultura del bienestar", hecho que ha levantado ampollas en los sectores más conservadores de Estados Unidos que han emprendido una cruzada contra la película tachándola de poco menos que "amenaza comunista".

El claro (y necesario) mensaje ecológico de la película es compartido con una de sus principales referencias cinematográficas, la magnífica "Naves misteriosas" de Douglas Trumbull, que junto con los mencionados Chaplin y Keaton, el "ET" de Spielberg o la recurrentemente utilizada "Hello Dolly" de Gene Kelly son los principales giños cinéfilos en esta extraordinaria primera mitad.

La segunda mitad opta por buscar sus referentes en los clásicos modernos de la ciencia ficción, principalmente "2001: una odisea espacial" de Kubrick, aunque los guiños en esta divertida segunda parte van desde "La guerra de las galaxias" hasta "Vacaciones en el mar", y si bien tal vez no esté a la altura de la primera mitad, el emotivo final y los estupendos títulos de crédito (con canción de Peter Gabriel incluída) compensan con creces.

El director de las estupendas "Buscando a Nemo" y "Bichos" consigue en esta, su mejor película, unas cotas de expresividad visual y ternura pocas veces alcanzadas en pantalla. Mención aparte merece el apartado de creación gráfica, logrando un nivel de perfección tal que resulta harto difícil saber si la imagen que se contempla es real o bien una infografía.

Las películas de PIXAR sospechosas de ser obras maestras ya no se pueden contar con los dedos de una mano. A las dos partes de "Toy Story", la extraordinaria "Monstruos S. A.", "Los increíbles" o la maravillosa "Ratatouille" hay que sumar este "WALL-E" como otra de sus cimas creativas y, por defecto, otra de las cimas del género de animación y del cine en general.



Nota: 9

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